La unificación de la patria siempre fue la meta que buscaban inquebrantablemente los comunistas chinos y la aspiración compartida por todo el pueblo chino.
El 22 de septiembre de 1982, China y el Reino Unido abrieron oficialmente el preludio de las negociaciones sobre el tema de Hong Kong.
El 19 de diciembre de 1984, se firmó la Declaración Conjunta sobre la Cuestión de Hong Kong. El Gobierno chino anunció que reanudaría el ejercicio de la soberanía sobre Hong Kong el 1 de julio de 1997.
Durante la segunda mitad del período de transición, el Comité Central del PCCh, con Jiang Zemin como núcleo, asumió con valentía la responsabilidad histórica de la materialización del retorno pacífico de Hong Kong a la patria.
Después de cien años de vicisitudes, Hong Kong volvió al abrazo de la patria, lo cual fue un hito milenario que iluminaría la historia de la nación china. Desde entonces, los compatriotas de Hong Kong se convirtieron en los verdaderos dueños de su tierra.
Cuando se inició el proceso de retorno de Hong Kong, otro viajero de la patria, Macao, también caminaba hacia casa.
Macao iba a ser una de las regiones con el mayor crecimiento económico del mundo después de su retorno. Antes de ello, tuvo cuatro años de decrecimiento, y su situación de seguridad pública era preocupante.
Taiwan siempre ha sido y siempre será una parte inseparable de China.
A principios de los años 80, Deng Xiaoping propuso el concepto de "Un país, dos sistemas", el que abrió la puerta al desarrollo de las relaciones entre ambos lados del estrecho.
En las buenas y en las malas, independientemente de los cambios dentro de la isla, la tendencia histórica de la reunificación es algo irreversible.