El ibis nipón es una de las aves más raras de observar, por su muy reducido número de ejemplares. En 1981, sólo había siete ejemplares habitando las montañas Qinling en el Distrito Yang, provincia de Shaanxi, China. Y las montañas Qinling se convirtieron en el "Arca de Noé" para ellos.
En los últimos cuarenta años, gracias a los esfuerzos del gobierno y de todos los sectores de la sociedad de China involucrados en la conservación de la especie, el ibis nipón ha sido "descubierto", "protegido", "reproducido" y "salvado", ya que su población ha crecido en una pirámide invertida. La población mundial ha superado ya los 5.000 individuos.
La cinta utiliza imágenes raras de ibis nipón salvaje en China y la danza de las bailarinas de la Compañía de Ópera y Danza de Shanghai "Ibis nipón", presentando una armonía entre el hombre y la naturaleza, y dando al público la oportunidad de reflexionar y experimentar la belleza de la biodiversidad.