La naturaleza ha brindado a la vida su ley de continuidad. Cuanto mayor sea el número de individuos en una especie, mayor será la variación genética y más rica será la diversidad de sus genes. Los milúes, que alguna vez estuvieron en peligro y a punto de extinguirse, han recuperado su dignidad y confianza para continuar viviendo en esta tierra donde nacieron sus antepasados.