La tripulación de la Shenzhou-17 conduce la nave tripulada hacia la estación espacial Tiangong. Esta nave es del mismo lote de producción que la Shenzhou-16. Son como hermanas gemelas. La Shenzhou-17 es también la 12ª nave Shenzhou encargada de cumplir misiones tripuladas.
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Las naves Shenzhou han mostrado una eficacia del 100% de éxito en misiones pasadas. Y aún así Luo Guqing, quien lleva 12 años trabajando con las Shenzhou, desde la misión de la Shenzhou-8, asegura que aún conserva una mentalidad de primeriza a la hora de trabajar, y que actúa con extrema cautela.
"Los vuelos espaciales tripulados son una cuestión de vida o muerte. Valoramos más las vidas de nuestros taikonautas que las nuestras propias. Y ese es nuestro trabajo, por lo que siempre trabajamos con la sensación de estar caminando sobre hielo", señaló Luo Guqing, investigadora de la Academia de Tecnología Espacial de China.
Y la Shenzhou-17 tiene, de hecho, mucho que hacer tras el despegue. La nave se acopla con la estación espacial de China desde el puerto de proa de su módulo central. El montaje ya tenía a la Shenzhou-16 acoplada.
"La mayor dificultad se encuentra en la gran velocidad, es como dos trenes de alta velocidad tratando de encontrarse y acoplarse de manera segura y exacta, por lo que la acción requiere de mucho control", afirmó Luo Guqing.
La nave Shenzhou-16 también se desacoplará de la estación espacial en unos días, y traerá a su tripulación de vuelta a la Tierra.