En esta época de alegría familiar, hay un grupo especial de voluntarios del Programa del Oeste, que cruzaron miles de montañas y llegaron a la ciudad de Tumushuke en la región autónoma uigur de Xinjiang, para dar forma con su juventud y dedicación a un sabor diferente del Año Nuevo Chino.
En la Comunidad de Daban de la Calle de Yonganba de la ciudad, los voluntarios del lugar dividieron su trabajo: unos se encargaron de las pieles y rellenos de los jiaozi o empanadillas chinas, otros de envolverlos y otros de cocinarlos y saltear las verduras. En este momento tan especial, interpretaron el verdadero significado del término "familia" con hechos concretos. Además de preparar los jiaozi, los voluntarios también colocaron juntos coplas que simbolizaban deseos auspiciosos para el Año Nuevo Chino, intercambiando el significado de las coplas y compartiendo las costumbres tradicionales de sus lugares de origen.