Iván regenta un pequeño negocio de artesanías en una de las zonas más concurridas de Xizhou. Su afición por los viajes, ha contribuido a que muchos productos de su tienda tengan un atractivo especial y un estilo exótico.
Su tienda abre a las diez de la mañana. Un horario poco habitual en los negocios de las grandes ciudades, pero aquí, en Xizhou, es algo muy frecuente.
Iván vive en China desde hace 10 años. Sin embargo, cada mañana, comienza su jornada con una buena taza de café, un hábito típico de la vida diaria occidental.
Si no hay muchos clientes en la tienda, no hay nada de qué preocuparse.
Una buena charla con los amigos y compartir unas tazas de café hacen que la jornada laboral sea más llevadera.
Un lugar escondido en el interior de una de las antiguas casas de Xizhou. La arquitectura de este pueblo se ha convertido, a su vez, en una de las grandes pasiones de Iván. Para él, cada puerta da a un mundo que espera ser explorado.
Al igual que muchos de los antiguos y tranquilos patios de este pueblo, cada ladrillo, cada teja y cada ser vivo, poseen su propia historia.
Buliuqiu, que en chino significa muy negro, es el nombre de la perra de Iván.
Con casi un año de edad, Buliuqiu se ha convertido ya en una parte importante de su vida, es como su propia hija. Le acompaña a todas partes.
Una de las grandes ventajas de vivir a orillas del lago es la posibilidad de practicar piragüismo, una actividad al aire libre que le permite estar en contacto directo con la naturaleza y le hace recordar a su familia en Argentina.
Quizas, motivada por la afición al piragüismo de Iván, Buliuqiu también se siente cómoda en las aguas del lago Erhai. Finalmente, no resiste a la tentación y Buliuqiu se da un chapuzón en esta “piscina natural”, en donde se divertirá perseguiendo patos y nadando en sus aguas puras y cristalinas.