Macao ha vivido las vicisitudes de la historia para transformarse en una tierra de sabores excepcionales. Durante más de cuatro siglos, las generaciones han ido cambiando, dando lugar a los macaenses que aún conservan la ascendencia portuguesa. Después de cientos de años, las viejas firmas han incorporado elementos de la dieta tradicional portuguesa a la vida cotidiana de Macao.