Cuando Zileyhan Eysa oyó a un funcionario de una aldea hablar de un puesto de trabajo en una fábrica de ropa, no dudó en aprovechar la oportunidad. Después de 32 de horas de viaje en tren, finalmente llegó a la ciudad de Bole, su destino.
Antes de emprender esta aventura, Zileyhan nunca había abandonado su aldea en el distrito de Kuqa, en la prefectura de Aksu, situada en la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China. Su madre, Tursungul Rejep, cayó gravemente enferma, pero no podía permitirse el tratamiento médico. Aún así, estaba ansiosa por el acto de fe de su hija.
El trabajo en la fábrica de Zileyhan, cuyo salario era de unos 5.000 yuanes (unos 600 dólares), era suficiente para cambiar las cosas. No solo le permitió curar la enfermedad de su madre, sino que también le sirvió para comprar el primer automóvil de la familia.
"El mayor cambio es que ha crecido y es tan bonita como una chica de ciudad", aseguró Tursungul. "He cambiado de opinión, está concentrada en el trabajo, estoy muy contenta", añadió.
El año pasado, Xinjiang registró un crecimiento del PIB del 7 %, acercándose a los 1,6 billones de yuanes (unos 251.000 millones de dólares), según las autoridades locales.
Paralelamente, la renta disponible per cápita de los residentes urbanos y rurales en Xinjiang alcanzó los 37.642 yuanes, un aumento del 8 %, mayor que el índice de crecimiento del PIB.
La población combinada de todos los grupos étnicos minoritarios chinos en Xinjiang era de unos 15 millones en octubre de 2020, un aumento de unos 1,9 millones, o cerca del 14,3 %, en comparación con 2010, según datos obtenidos durante el censo de 2021 en Xinjiang.
De estos 15 millones, más de 11,6 millones son uygures, el mayor grupo étnico en la región. Representan aproximadamente el 45 % de la población total de Xinjiang, según muestran los datos. La población han en Xinjiang aumentó en cerca de 2,2 millones hasta los 10,9 millones, representando, aproximadamente, el 42 % del total de la región.

Residentes locales pasean por una calle en un lugar escénico en la antigua ciudad de Kashgar, en la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, el 16 de mayo de 2020.
A lo largo de toda Xinjiang, el nivel de educación también ha aumentado significativamente. En 2020, los años de educación para las personas mayores de 15 años habían aumentado a casi 10 años. Esta cifra es superior al promedio nacional de 9,9 años.
Si observamos la edad, más de 5,8 millones de niños tienen menos de 14 años, representando cerca del 22,5 % de la población total. A lo largo de la última década, la población de niños menores de 14 años ha aumentado en más de 1,2 millones. La población en edad laboral representa cerca del 66 % del total. Las personas mayores de 60 años representan aproximadamente el 11,3 %.
A medida que continúa la campaña de erradicación de la pobreza en Xinjiang, especialmente en el sur de la región, la calidad de vida de la población ha mejorado, así como el ritmo de urbanización.
Según datos del último censo publicado por el Gobierno de Xinjiang, el porcentaje de población urbana permanente es de cerca del 56 %, mientras que el de la población rural es del 43 %. La población urbana ha aumentado cerca del 14 % en la última década.
El año pasado, el Consejo de Estado de China publicó un libro blanco en el que documenta el progreso del país en materia de derechos humanos. El libro, titulado "Prosperidad moderada en todos los aspectos: otro hito alcanzado en los derechos humanos de China", subraya que el Gobierno chino persigue "una filosofía de desarrollo centrada en el pueblo" y que la "realización de la prosperidad moderada en todos los aspectos, marca el comienzo de una nueva era para la protección de los derechos humanos en todos las áreas".
El libro blanco añade que "el camino hacia una prosperidad moderada en todos los aspectos coincide con un progreso integral en derechos humanos en China, hecho que implica todos los pasos necesarios para liberar, proteger y desarrollar al individuo".
El documento añade que "una sociedad modestamente acomodada tiene como objetivo principal garantizar ropa y alimentos adecuados y proteger el derecho a la subsistencia, y toma medidas adicionales para satisfacer las crecientes necesidades materiales y culturales de la gente", subrayando "el progreso visible de China a la hora de asegurar las necesidades básicas y las mejoras remarcables en los estándares de vida" a lo largo de las últimas décadas.