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¡A la alerta, Todos! ——Reflexiones a partir de la visita de Pelosi a Taiwan
Artículo de Opinión

Los desarrolladores de la aplicación de rastreo de vuelos Flightradar 24, una de las más descargadas a nivel internacional, jamás se habrían imaginado que su aplicación acapararía tanta atención debido a una persona de 82 años. En la noche del 2 de agosto, fue utilizada en el mismo tiempo por casi 3 millones de personas para seguir la trayectoria del avión militar que transportó a la presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU. Nancy Pelosi a la región Taiwan de China. 

I. Una visita indignante

Pese a la enérgica oposición y serias gestiones de China, la número 3 del gobierno de Estados Unidos aterrizó en Taiwan en medio de un gran alboroto mediático. En la misma noche,la aplicación Weibo, una de las principales redes sociales de China, colapsó varias veces por un inédito aluvión de críticas y protestas de internautas chinos, mientras las reacciones oficiales no se hicieron esperar. Las contramedidas políticas, económicas y militares de China, pese a su legitimidad y proporcionalidad medida por la provocación recibida, han sido calificadas por los analistas como "muy contundentes". A simple vista, esta indignación puede atribuirse, pero de ninguna manera limitarse, a lo siguiente.

Pese a la enérgica oposición y serias gestiones de China, la número 3 del gobierno de Estados Unidos aterrizó en Taiwan en medio de un gran alboroto mediático. 

Ofensa al sentir nacional de los chinos 

Desde tiempos remotos, Taiwan siempre ha sido un territorio inalineable de China, y la cuestión de Taiwan tiene su origen en la guerra civil de China a finales de la década de 1940, que se culminó con la victoria del Partido Comunista de China y la fundación de la República Popular China así como la huida a Taiwan de los jerarcas del Partido Guomindang, perdedor de la misma.

Como consecuencia de la guerra civil y la interferencia de fuerzas externas, las dos orillas del Estrecho de Taiwan han caído en un estado prolongado de confrontación política. Sin embargo, para la abrumadora mayoría de los chinos a ambas orillas del Estrecho, su pertenencia a una sola China es algo tan natural como indiscutible.

Y este sentir nacional ha sido refrendado por las Naciones Unidas como norma básica en las relaciones internacionales. En 1971,con la adopción de la resolución 2758, la Asamblea General de la ONU decide reconocer a los representantes del Gobierno de la República Popular China como los únicos representantes legítimos de China en la ONU, restituir a la República Popular China todos sus derechos y expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en la ONU y en todos los organismos con ella relacionados. Sobre la base del principio de una sola China, China ya tiene establecidas relaciones diplomáticas con 181 países, con el propio EE. UU. incluido.

No obstante, el Gobierno estadounidense, violando el consenso internacional, busca sin cesar utilizar a Taiwan para contener a China,  y las autoridades del Partido Democrático Progresista encabezadas por Tsai Ing-wen, en contra del sentir nacional, pretenden lograr su objetivo con el apoyo de EE.UU., y vienen acrecentando sus actividades secesionistas y provocadoras por la "independencia de Taiwan".

En este sentido, la visita de Pelosi a la isla, la primera de una autoridad estadounidense de un rango tan alto desde el inicio de este siglo, supone para los chinos una flagrante ofensa por violar gravemente la soberanía e integridad territorial del país, así como la resolución 2758 de la ONU. Entonces, tras esta visita, más de 170 países han reafirmado su adhesión al principio de una sola China, y el mismo Secretario General de la ONU Antonio Gutérrez también manifestó su explícito apoyo a este principio.

Abandono de los compromisos por parte de EE.UU.

Cuando estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China en 1979, EE.UU. ya reconoció que en el mundo existe una sola China de que Taiwan forma parte, y el Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China, con el compromiso de mantener relaciones culturales, comerciales y otras relaciones no oficiales con el pueblo de Taiwan en este contexto. Hoy en día, muchos altos funcionarios de la actual administración estadounidense han repetido en varias ocasiones que EE.UU. no apoya la "independencia de Taiwan".

Son muchas las promesas por el estilo, pero no más las formas que EE.UU. han inventado para romperlas, citando nada más unos ejemplos: la disposición de EE.UU. de "intervenir militarmente en Taiwan" en caso de “un ataque de la parte continental de China”, la citación de la supuesta Acta de Relaciones con Taiwan y las “6 garantías con la isla”, el continuo aumento de la venta de armas a la isla, y las repetidas provocaciones militares en la región... EE.UU. ha agotado todas las maniobras para “extender sus límites” en la cuestión de Taiwan, vaciando y carcomiendo el principio de una sola China. En esta espiral de escalada iniciada por EE.UU., la visita de Pelosi agravó aún más la tensión.

II. Un recordatorio alarmante

Además de la indignación suscitada para los chinos, esta dramática visita tiene todos los ingredientes para ser un amargo y sobre todo, alarmante recordatorio para todos los pueblos.

Durante mucho tiempo, EE.UU. ha hecho del mundo un escaparate de su “magistral arte intervencionista”. Desde los despliegues militares a gran escala en territorios ajenos, pasando por el suministro de armas a las partes beligerantes, la confabulación de golpes de Estado y revoluciones de colores, la confabulación de campañas mediáticas y judiciales, así como magnicidios contra “líderes rebeldes”, hasta las invasiones militares basadas en la asunción de culpabilidad... Con su arraigado afán hegemónico, EE.UU. nunca ha cejado en su empeño de engrosar la “Gran Enciclopedia Estadounidense del Intervencionismo”:

En menos de 2 siglos desde el lanzamiento de la infame Doctrina Monroe, EE.UU. han realizado en América Latina y el Caribe más de 30 intervenciones militares,para no hablar de las incontables y omnipresentes intervenciones no militares. Los 20 años de invasión estadounidense a Afganistán han dejado más de 174 mil vidas arrebatadas y más de 11 millones de refugiados. El bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. contra Cuba, uno de los más prolongados e inhumanos en la historia, ha causado una importante pérdida incalculable a esta nación caribeña. En lugar de democracia, derechos humanos y prosperidad, como ha prometido EE.UU., el único legado de sus intentonas intervencionistas en todos los continentes no es sino tensión, atropello y desolación. La visita de Pelosi a Taiwan que tantas intrigas y atrocidades estadounidenses nos evoca no será más que otro truco suyo.

Por todo esto, China ha sabido responder esta provocación con firmeza, marcando no sólo sus líneas rojas, sino también las de la comunidad internacional, especialmente de los países que tal vez no estén en condición de hacerlo. Ya que si el principio de no intervención en los asuntos internos fuera una mera retórica, EE.UU. podría atropellar e intervenir en otros países cuando y donde le dé la gana, y el mundo volvería a ser regido por la ley de la jungla.

 Autor: Xi Pu