En lo alto de las montañas, habitan los miembros de la etnia qiang, a los que se les conoce como "el pueblo entre las nubes". Su experiencia vital se ha ido reflejando en su estilo único de bordados a mano, que incorpora azaleas y cabras como patrones habituales.
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"El bordado a mano qiang cuenta con una historia que se remonta a miles de años atrás. No hay un color ni puntadas fijas. Podemos utilizar nuestro propio diseño para demostrar nuestra interpretación de la vida", explicó Chen Yunzhen, delegada del XX Congreso Nacional del PCCh.
En ausencia de un lenguaje escrito, los bordados se han convertido en un medio de transmisión entre generaciones de la cultura y tradición qiang. Beichuan, el único distrito autónomo qiang en China, quedó totalmente sepultado entre los escombros del terremoto de Sichuan de 2008, en el cual casi un 10 % de los miembros de la etnia qiang perdieron su vida. La conservación de la cultura qiang se convirtió en una tarea más urgente que nunca. Después del terremoto, la señora Chen comenzó a ofrecer clases de bordado gratuitas. Desde entonces, ha ayudado a más de 20.000 personas a dominar las técnicas de este arte. El bordado a mano también ha creado oportunidades para personas con discapacidad.
Chen es consciente de que las artesanías tradicionales no pueden sobrevivir sin tener en cuenta tendencias más modernas. Así que colabora con una conocida marca de deportes para bordar patrones de la etnia qiang en sus productos. Sus dos hijas han regresado para ayudarle a diseñar nuevos patrones y hacer el bordado qiang más atractivo para las nuevas generaciones. A medida que la influencia internacional de China aumenta, el próximo objetivo de Chen es convertir el bordado qiang de Beichuan en una marca reconocida a nivel mundial.