Brasil encara la última semana antes de las elecciones presidenciales del 30 de octubre con un ambiente muy crispado y con la Justicia Electoral en el centro de todas las atenciones, por sus intervenciones para frenar y retirar las noticias falsas que se disparan desde ambos lados para atacar a los adversarios.

El candidato de la izquierda, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el más votado en la primera vuelta, sigue siendo el gran favorito para ganar las elecciones y lidera todos los sondeos de cara a la segunda vuelta electoral, aunque las últimas encuestas muestran que su rival, el actual presidente, Jair Bolsonaro, ha ido recortando distancia.
Los resultados de la encuesta de la semana pasada mostraban un empate técnico entre ambos candidatos: Lula sería el más votado, con el 52 % de los votos, frente al 48 % de Bolsonaro, aunque el margen de error de dos puntos coloca a los dos contrincantes en un empate técnico.
La tensión en Brasil quedó patente el 23 de octubre, cuando agentes de la Policía Federal fueron a detener Roberto Jefferson, ex diputado federal y aliado de Bolsonaro, cumpliendo una orden de la Corte Suprema, y fueron recibidos con tiros y el lanzamiento de tres granadas.
La noticia, que dio la vuelta al país, provocó la rápida reacción de los dos candidatos y de sus seguidores en las redes sociales: mientras Bolsonaro condenó el acto y dijo que no conocía personalmente a Jefferson, Lula y sus partidarios se encargaron de divulgar fotos de Bolsonaro con el exdiputado, dejando en evidencia al actual mandatario.
En estos últimos días de campaña, los dos candidatos intentan captar el voto de los indecisos y de aquellas personas que votaron por otros candidatos en la primera vuelta.
Bolsonaro logró hacerse con el apoyo del gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, quien fue reelegido en primera vuelta con una cómoda victoria. Como segundo estado con más población del país, Minas Gerais es considerado clave en las elecciones. Desde el regreso de la democracia, todos los candidatos a la Presidencia que ganaron en Minas Gerais acabaron ganando las elecciones en Brasil.
Para contrarrestar el apoyo de Zema a Bolsonaro, Lula intensificó sus eventos y actos en Minas Gerais en compañía de la senadora Simone Tebet, quien fue la tercera candidata más votada en la primera vuelta y que públicamente dio su apoyo al candidato del Partido de los Trabajadores en la segunda vuelta.
Parte de la atención en esta segunda vuelta acabó recayendo en la Justicia electoral, que está ejerciendo el papel de árbitro, ordenando prácticamente a diario la retirada de informaciones falsas en las redes que afectan a uno de los dos candidatos.
El propio presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, admitió que en esta segunda vuelta se detectó un incremento de noticias falsas en las redes, algo que acaba teniendo un impacto en los comicios por la desinformación que genera entre los electores.
Antes de las elecciones, Bolsonaro y Lula volverán a verse las caras el 28 de octubre en el debate televisivo que organizará el canal de televisión Globo. De los cuatro debates previstos en esta segunda vuelta, apenas se midieron en uno, el primero, ya que Lula optó por no aparecer en el segundo y el tercero, alegando cuestiones de agenda.
La no aparición de Lula en los debates permitió que Bolsonaro realizara una entrevista en exclusiva en ambas ocasiones, aunque los analistas consideran que Lula no se vio perjudicado por su ausencia, ya que al liderar los sondeos quedó menos expuesto ante el público.
Aunque el último debate está confirmado, parece difícil que ayude a cambiar la situación, debido a que el 93 % de la población ya tiene decidido su voto, y apenas el 6 % admite que puede cambiar de candidato en estos últimos días. El resultado final se conocerá el 30 de octubre.