Los dos candidatos presidenciales brasileños se enfrentaron en el último debate televisado en Brasil. Jair Bolsonaro (PL) y Luiz Inácio Lula da Silva (PT) intercambiaron acusaciones y destacaron los logros de sus gobiernos durante casi tres horas de debate.

Ambos candidatos evitaron los temas polémicos y destacaron los puntos positivos de sus administraciones. Sin embargo, una de las declaraciones más importantes de la noche no salió de los debates entre los dos candidatos. En una entrevista tras el debate, Bolsonaro dijo que respetará los resultados de las elecciones tras sus anteriores discursos atacando el sistema electoral brasileño. “Quien tenga más votos se lo lleva, es la democracia” dijo.
En un formato que permitió que los candidatos se presentaran cara a cara, el candidato Lula se negó a ponerse al lado de Bolsonaro en un momento dado. "No quiero estar cerca de ti", dijo Lula. Sin embargo, se acercó a Bolsonaro durante la mayor parte del debate para responder a las preguntas del mandatario.
El tema principal al inicio del debate fueron los derechos de los trabajadores. Bolsonaro y Lula prometieron aumentar el salario mínimo en Brasil. El presidente garantizó que subirá el salario a 1.400 reales (hoy es de 1.212 reales). También destacó sus programas de distribución de ingresos, como Auxílio Brasil. Lula, a su vez, le preguntó a Bolsonaro por qué no hubo aumento del salario mínimo durante sus cuatro años de gobierno. "Es fácil prometer durante las elecciones", dijo el expresidente. "Condicionamos los reajustes a la inflación, y teníamos una pandemia por delante e hicimos todo lo que pudimos", señaló el actual presidente.
Mientras que Lula trató de abordar temas que son puntos débiles para Bolsonaro, como la gestión de la pandemia y la lucha contra el hambre, Bolsonaro tocó temas controvertidos para el candidato del Partido de los Trabajadores, como la corrupción. Sin embargo, ambos candidatos fueron capaces de desviar la atención hacia los logros más generales de sus gobiernos. En un momento dado, Bolsonaro declaró que el sistema está en su contra.
También se hicieron acusaciones en el ámbito de la política exterior. El candidato del Partido Liberal criticó a Lula por sus relaciones con países de izquierda en América Latina, como Cuba y Venezuela. Por su vez, expresidente insistió en acusar a su rival de haber aislado a Brasil hasta convertirlo en un "paria".
Las acusaciones se extendieron también a cuestiones como el medio ambiente, gestión de la pandemia COVID-19 y seguridad. "Conmigo la violencia ha disminuido mucho, sólo ha aumentado durante su mandato", señaló el presidente brasileño. Lula señaló que su gobierno puso en marcha "la mayor campaña de desarme de la historia del país". También aprovechó para criticar la política de Bolsonaro en cuanto al porte de armas.
La segunda vuelta de las elecciones brasileñas se celebrará el 30 de octubre. Los sondeos electorales señalan a Lula como favorito. La última encuesta de Datafolha mostró que el expresidente tiene el 49% de intención de voto, mientras que Bolsonaro tiene el 44%.