La gente ha comenzado a darse cuenta de que la sobreexplotación agrícola también conduce a la degradación del suelo, y ampliar la tierra de cultivo no necesariamente aumenta significativamente la producción de alimentos. Por lo tanto, desde 1999, China lanzó el proyecto de “devolución de tierras agrícolas a bosques”. Los agricultores abandonaron tierras con bajos rendimientos para plantar árboles, recibiendo subsidios del Gobierno para mantener sus ingresos. Los líderes chinos han enfatizado que China concede una alta prioridad a la protección del medio ambiente, abogando por un desarrollo verde y sostenible. Esto no son palabras vacías, acompáñanos a nuestro segundo destino en este viaje, Guizhou.

En la prefectura autónoma de las etnias miao y dong en Guizhou, el terreno no es adecuado para la agricultura. La gente local ha explorado el nuevo modelo de “economía bajo el dosel arbóreo”, desarrollando actividades como la plantación, cría, recolección y turismo basadas en el entorno forestal. Mediante el uso racional de los recursos forestales, como la plantación de hierbas medicinales y hongos, y la cría de abejas, pollos, patos y gansos, se garantiza la sostenibilidad del bosque y se protege la biodiversidad.