El Gobierno de El Salvador mantiene una política de tolerancia cero cuando se trata de pandillas callejeras como la Mara Salvatrucha. No en balde, a medida que los índices de delitos con violencia han disminuido, en proporción inversa la población de reclusos en las cárceles ha experimentado un aumento. La crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19 también ha llegado a los recintos carcelarios, donde las condiciones de salud de los pandilleros que cumplen condenas están lejos de ser ideales. Nuestro equipo de América Ahora viajó hasta la capital de esta nación centroamericana para acercarnos al drama que se vive en las prisiones salvadoreñas.
Pandemia de COVID-19
Los grupos indígenas son de los segmentos de población más vulnerables frente a pandemias como la COVID-19, pues por sus condiciones de vida tienden a ser más susceptibles a infecciones virales. En dependencia de su lugar de asentamiento, la situación también puede agravarse, teniendo en cuenta que muchos habitan regiones distantes o de difícil acceso a instituciones médicas modernas. El principal temor de los líderes de algunas de estas poblaciones indígenas ante graves crisis sanitarias como la actual es que la enfermedad las diezme drásticamente, algo que ha ocurrido con brotes epidémicos en el pasado.