Los documentos filtrados del Pentágono han mostrado la verdadera cara de Estados Unidos como el mayor imperio de vigilancia del mundo. Además de los objetivos en el extranjero, Estados Unidos lleva a cabo una vigilancia masiva en su propio país. Especialmente desde el 11-S, con una infraestructura de vigilancia en aumento, el gobierno parece haber puesto en marcha una red de rastreo para recopilar información personal de permisos de conducir, registros telefónicos, registros de viajes al extranjero, registros de asistencia sanitaria y contenido de redes sociales, etc.
