A medida que enfrentamos los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, los parques naturales y ecosistemas intactos se convierten en los últimos refugios y pulmones del planeta. En la sección “Bajo el mismo cielo”, viajamos a algunos de los rincones más impresionantes de América Latina, donde la biodiversidad florece, el equilibrio ecológico es esencial y las comunidades locales se convierten en guardianes del medio ambiente.

El Pantanal es el humedal de agua dulce más grande del mundo, comparte su extraordinaria riqueza de biodiversidad en tres países: Brasil, Bolivia y Paraguay en una superficie estimada de 340.500 kilómetros cuadrados.
En el Pantanal convergen tres grandes ecosistemas - cerrado, bosque seco chiquitano y chaco – que sustentan una de las más altas concentraciones de vida silvestre de América Latina.
Además de la riqueza de especies fauna y flora, el Pantanal también ofrece servicios ambientales subvalorados adicionales como el mantenimiento y purificación de las fuentes de agua necesarias para múltiples necesidades humanas, protección de los recursos del suelo, hábitat de plantas y animales de valor comercial, control biológico, la recarga de acuíferos y la regulación climática local. Sus habitantes agregan un tesoro adicional que es la riqueza cultural de la zona.
Como muchos ecosistemas de agua dulce, el Pantanal constituye una unidad interdependiente que debe ser considerada en su conjunto y cualquier evento adverso probablemente afecta al resto de la ecorregión.
La alta productividad del Pantanal mantiene un gran número de especies de macro fauna de gran importancia para las comunidades locales. También permite el desarrollo de prácticas de ecoturismo y es una fuente de recursos genéticos.