En el Centro Nacional de Innovación para la Pesca Digital de Beijing, un equipo de investigadores ha desarrollado peces robóticos para optimizar la piscicultura. Estos robots, inspirados en el atún y el delfín, ayudan a reducir la carga de trabajo de los pescadores mediante la automatización de tareas como la inspección de jaulas de cría y el monitoreo de la calidad del agua.

El primer robot diseñado permitió patrullar una jaula de 400 metros en solo cuatro horas, frente a los días que requerían los buzos. Sin embargo, su presencia generaba estrés en los peces, lo que llevó a los investigadores a desarrollar modelos más pequeños y aerodinámicos que se integran mejor con el entorno acuático. Gracias a sistemas avanzados de estabilización visual, estos peces robóticos pueden recopilar datos de manera más eficiente sin alterar la vida marina.
La inteligencia artificial también desempeña un papel clave, permitiendo a los robots moverse y adaptarse de manera autónoma. Además, pueden mejorar la alimentación de los peces mediante la distribución precisa de comida, reduciendo desperdicios y costos. Más allá de la piscicultura, estos peces robóticos tienen aplicaciones en la exploración marina y la vigilancia ecológica, favoreciendo una pesca más sostenible y eficiente.